Señor gana un jugoso premio en la loteria

 

Un programador de computadoras jubilado, el último de los tres ganadores de la lotería Mega Millions en Estados Unidos en reclamar su parte del pozo récord de 656 millones de dólares, sonrió ante las cámaras el miércoles al recibir el abultado cheque.

Merle Butler, que compartirá su porción del premio con su esposa Patricia, fue el único ganador al que se le requirió aparecer públicamente para cobrar su premio.

Butler, de 65 años, contó que supo casi de inmediato que había ganado tras ver los números en el noticiero y quedó tan excitado que no pudo dormirse hasta la mañana siguiente.

“Me di vuelta hacia mi esposa y le dije ‘Ganamos’, y me miró algo burlona y le dije ‘En serio, ganamos’, y ella empezó a reírse y se rió durante unas cuatro horas, creo”, contó Butler, mientras Patricia, de 62 años, se reía detrás de él.

La pareja llevó el boleto al banco el día después del sorteo, tras comprar algo para desayunar que apenas pudo comer. La cajera les preguntó en broma si habían ganado la lotería cuando le solicitaron acceso a su caja de seguridad.

“Dije sí, gané esto y me reí”, contó Butler a los periodistas con una sonrisa. “Y ella no se está enterando hasta ahora que yo realmente tenía el boleto ganador guardado”.

La aparición de Butler pone fin a tres semanas de expectativa sobre los ganadores del sorteo del 30 de marzo, que ofrecía un premio sin precedentes en el mundo y desató un frenesí en todo el país, con ventas de 1.500 millones de boletos.

Hubo tres boletos ganadores ese día en la lotería Mega Millions, que se juega en 42 estados de la Unión, la capital Washington y las Islas Vírgenes.

Los boletos con la combinación victoriosa de 2, 4, 23, 38, 46, más la mega bolilla 23, fueron vendidos en Illinois, Kansas (centro) y Maryland (este), en medio de una enorme expectativa nacional.

El primer ganador en presentarse, una semana después del sorteo, fue el comprador de Kansas, un jugador de lotería asiduo que fue con un abogado y un asesor en finanzas y decidió permanecer en el anonimato.

Tres empleados de las escuelas públicas de Maryland -una mujer de unos 20 años, un hombre de unos 40 años, y otra mujer de unos 50 años que se hacen llamar los “Three Amigos”- reclamaron su premio el 10 de abril, pero también optaron por permanecer en el anonimato.

La lotería estatal de Illinois exige que los ganadores de premios de varios millones de dólares comparezcan públicamente en una conferencia de prensa para recoger su cheque. El objetivo es “asegurar a otros jugadores que se pagan los premios a los ganadores”, indicaron funcionarios de ese juego de azar estatal.

Los Butler optaron por un único pago en efectivo de 158 millones de dólares, en lugar de 26 pagos anuales por un total de 218,6 millones. Después de los descuentos impositivos, recibirán 110.517.449 dólares, dijeron funcionarios de la lotería.

Butler, un hombre modesto, canoso y con una sonrisa que le hacía fruncir los ojos, dijo que no está seguro de lo que hará con las ganancias.

“En lugar de pensar en cómo lo vamos a gastar hemos estado pensando en formas en que se puede invertir y utilizar”, dijo.

Por supuesto las vacaciones serán prioridad una vez que terminen de organizar sus planes financieros, pero los Butler no prevén grandes cambios, ni mudarse de la pequeña ciudad cerca de St. Louis donde viven.

“Conocemos a todo el mundo en Red Bud. Somos 3.700 (personas). Es una comunidad agradable, cómoda, orientada a la familia”, dijo. “Nos gusta mucho vivir aquí. Hemos vivido aquí mucho tiempo”.

Butler dijo que esperó tres semanas después del sorteo para aparecer públicamente porque él y su esposa querían tomarse un tiempo para buscar asesoramiento legal y financiero.

También estaban contentos de hacer un poco de publicidad a una ciudad más conocida por estar cerca de una prisión estatal.

Red Bud era un hervidero de rumores acerca de quién había comprado el boleto, pero los Butler lograron mantenerlo en secreto para todos excepto para cinco personas, familiares y amigos cercanos.

“La gente me preguntaba si yo había ganado y en general me reía y decía ‘Sí, claro’ y dejaba las cosas por ahí”, dijo Butler, quien aseguró haber dicho la verdad, pero nadie le creía.

Patricia, una analista de software retirada, que fue a retirar el cheque con una chaqueta verde y una cadena sencilla sobre una camisa blanca, tenía poco que decir.

“Fue muy emocionante”, dijo a los periodistas, antes de apartarse del micrófono y dejar que su marido habla

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