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Cómo es la vida de pareja después de tener un niño

 

 

 

 

 

Pero la intimidad y la relación se puede ver afectada si no hay amor y madurez para aceptar los cambios.

Con buena disposición, ingenio y creatividad, la pareja logrará integrar los grandes e inevitables cambios que impone la llegada de los hijos. Los planes para dos serán ahora para tres o para cuatro.

 

Atentos con la pasión

Los que se estrenan como padres aprovechan cada oportunidad para compararse con otras parejas de padres y nutrirse de otras experiencias. Aunque no está mal compartir y hasta reírse de si mismos, que la vida en pareja no se duerma necesitará de la voluntad de los dos.

En algunas ocasiones, la antorcha de la pasión se verá un poco o totalmente apagada. Una combinación de paciencia, creatividad y amor serán el remedio para solventar las pequeñas crisis que surjan al interior de la alcoba.

El placer que brinda la intimidad, además, los ayudará a liberar las tensiones propias de la crianza. Asimismo, se verán retroalimentados con la sensibilidad y la ternura que se despierta con el cuidado de un bebé.

 

Crecer con los hijos

La vida en pareja después de tener un niño se enriquecerá. La conexión entre la pareja se expande cuando se enfrentan a diario con la vivencia de la crianza. Un hijo es la obra del amor de la pareja y, a su vez, devolverá más amor a la pareja.

Esta nueva felicidad redundará en beneficio para todos. Cuando crece el vínculo afectivo con el hijo, el amor de pareja se fortalece con el incremento de la confianza entre ambos. Ello será muy valioso a medida que el niño crece y tiene nuevas demandas.

Quizás la llegada del primer hijo sea más desestabilizante que el arribo del segundo o del tercero. Es una experiencia nueva que por mucho que la pareja se prepare siempre la tomará por sorpresa por algún flanco.

 

Mejor reconocer y aceptar que huir

La vida en pareja después de tener un niño se estremece. Hay que reconocerlo y aceptarlo. Antes de huir de la relación de pareja, hay que aceptar que las prioridades cambiaron. De eso se trata madurar individualmente y como pareja.

Ambos extrañarán los días del romanticismo y soñarán con el espacio para reencontrarse. No pierdan la calma, es parte de la adaptación. Los hijos crecerán y, con ello, aumentarán los momentos de vida en pareja. Mientras, hay que aprovechar las ocasiones que aparezcan, y ¡también tendrán que crear las ocasiones!

La llegada de los hijos es la mejor de todas las oportunidades para consolidarse como pareja. No han dejado ni dejarán de ser una pareja, si así lo deciden y trabajan a diario por ello. Solo que ahora, además de ser una pareja, son una familia.

Fuente. mejorconsalud

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