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Cómo preparar a tu hijo para la entrada a la escuela

 

 

Una salida serena

Evitá los apuros y agobios antes de salir de casa. No sumés más estrés al niño. Dejá preparado todo lo que sea posible desde la noche anterior. Procurá que la noche anterior se acueste temprano y se despierte a tiempo para desayunar tranquilamente. De esta manera, podrán salir con calma a disfrutar de la entrada a la escuela.

 

Informáte y contále

Informáte sobre cuál es la rutina diaria y contále a tu hijo qué es lo que ocurrirá con la entrada a la escuela. En la medida en que sepa qué es lo que va a hacer a diario, el niño tendrá confianza y se sentirá más cómodo. Si pueden conocer y recorrer el salón y la escuela antes del inicio de las clases, sería de gran ayuda.

 

Lleválo y traélo

En la medida de lo posible, para un niño pequeño es ideal que mamá o papá, o los dos juntos, puedan llevarlo en la mañana y recogerlo a la hora de salida. Eso le brinda la confianza y la seguridad que necesita para quedarse con tranquilidad las horas que le corresponda estar allí.

 

Voy a regresar por vos”

Llegar a un sitio nuevo donde quizá haya niños (y padres) llorando es muy estresante. Asegurále a tu hijo que se queda solo por un tiempo y que más tarde vas por él. Evita decir: “Aquí me quedo, no me voy a ir”, ya que eso no es verdad, te tenés que ir. Si le decís esto, cuando el niño descubra que te has ido, quebrarás su confianza en  vos.

 

Despedidas rápidas

Brindemos a nuestro niño la seguridad de que se queda en un sitio donde será bien tratado y la va a pasar bien. Si se alarga la despedida y se suma drama al momento, se hace todo lo que es contraproducente para facilitar la adaptación a la entrada a la escuela.

 

Aprender y jugar

Es muy positivo informarse sobre cuáles son las actividades que está realizando en la escuela para reforzarlo en casa. Sin embargo, es igual de importante que el niño tenga tiempo de jugar en casa, una vez que ha cumplido con su jornada escolar. Si podés jugar con él, mucho mejor.

Reforzá en positivo

Animálo a que comparta cómo le fue en la escuela. Alegráte por sus progresos diarios. Si el niño no quiere ir, evitá preguntar: “¿Por qué no querés ir a la escuela?”. Mucho mejor es: “¿Qué te gusta de la escuela?”, “¿Qué te hizo enojar'”, “¿Qué hace la maestra cuando un niño se porta mal?”.

 

Fuente: mejorconsalu

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