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Generación pansexual: el sexo es todos con todos


(Imagen: clarin)

La generación que nació con Internet y conoce desde siempre las apps de citas y el sexting (sex + texting) por Whatsapp tiene más información sobre sexualidad que nunca. Y muchos menos prejuicios. Escépticos sobre las convenciones heterosexuales y monogámicas, asumen que su deseo es volátil y mutable. Detestan las etiquetas y transgreden algunos tabúes. Cuestionan los estereotipos de género: ellas toman la delantera en materia de seducción y rechazan de lleno los esquemas machistas. Muchos incluso desestiman las categorías binarias de varón y mujer y prefieren identidades menos rotundas como la de pansexual, que identifica a quienes sienten atracción romántica o sexual centrada en las cualidades de una determinada persona más que en su género.

Bicuriosos, heteroflexibles, andróginos, queers e incluso asexuales, son algunas de las formas en que se definen cada vez más millennials que celebran la libertad y la diversidad sexual. La defensa de la autopercepción de género se hace oír cada vez a edades más tempranas en un universo ultra segmentado que la mayoría de los adultos desconoce.

“Yo elijo cómo y con quién.” “Si me gusta un chico, voy al frente y me saco la duda de qué le pasa a él conmigo. Jamás me siento inhibida si me atrae alguien, y no me voy quedar esperando la carroza como hacían antes las mujeres. Sé que cuando actúo así, los varones pierden el control de la situación. Algunos se ponen incómodos. Es que me dan rechazo los machistas que sienten que te levantan porque son lo más grande que hay. Me gusta que quede claro que la que elige cómo y con quién, soy yo. En una noche puedo encarar a varios, o a nadie. Hay que creérsela más, es como un juego. No tengo prejuicios con el sexo ocasional, ni problema en ser la que compre los preservativos. Y tampoco creo que ahora tengamos más sexo que antes. Tal vez son más habituales las relaciones sin compromiso, pero antes se ponían de novios y se metían los cuernos. Hacían las mismas cosas. Hoy simplemente es más honesto todo.” (Agostina, estudiante de psicología y artes escénicas, 20 años).

En plena era de debate de cuestiones de género, el deseo femenino empieza a cobrar protagonismo. “Las mujeres tienen mayor autonomía y están deviniendo en sujetos de placer. Las más jóvenes tienen una actitud más activa, entienden que tienen que tramitar el encontrar pareja o encausar el deseo erótico que tienen con alguien. Se fueron corriendo muchos roles con los que se estructuraba la sexualidad a mediados del siglo XX. Hoy hay búsquedas distintas”, aporta Mariana Palumbo, socióloga especializada en temas de sexualidad y género.

Esta nueva dinámica impacta en el sexo opuesto: “Un setenta por ciento de mis pacientes son varones de entre 20 y 30 años con problemas en su performance sexual”, comenta Viviana Caruso, psicóloga y sexóloga, miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Y agrega: “Viven el encuentro sexual con mucha ansiedad y se llenan de dudas en cuanto a cómo van a rendir. El encuentro con esta mujer libre y dueña de su placer y sexualidad les representa un verdadero desafío”.

“Me gustan hombres y mujeres.” “Ahora estoy saliendo con un chico, pero en paralelo tengo historias con mujeres. Estoy con chicas desde los 17 años. Soy libre y nunca me angustié por sentirme de esta manera, siempre lo viví con mucha naturalidad. Mi familia piensa que el pibe con el que salgo es mi novio. Es una antigüedad ese concepto. En mi relación actual no hay exclusividad. Soy muy descreída de la supuesta perfección de la pareja heterosexual monogámica. Yo puedo estar muy bien con alguien, pero eso no significa que me dejen de atraer otras personas y no veo por qué tendría que dejar pasar oportunidades de disfrutar. Mi relación con este chico es abierta, así que tengo encuentros sexuales con mujeres que tomo como una diversión. A mis amigas, creo que al menos un beso les di a todas, y con algunas hubo sexo también. Muchos juzgarían mi conducta como bisexual pero yo odio las etiquetas, no me gusta que me clasifiquen. Esto lo comparto con amigos o gente de mi edad. Ya asumí que los adultos no entienden esta forma de vivir.”(Saraí, estudiante de psicología, 21 años) La cantante Miley Cyrus y la actriz Kristen Stewart son algunas de las millennials famosas que declararon sentirse atraídas por hombres y mujeres por igual. Y el último estudio realizado por la General Social Survey de Estados Unidos determinó que en los últimos ocho años en ese país creció más de un ciento por ciento la cantidad de mujeres de 18 a 35 que se reconocen como bisexuales. Para Maximiliano Marentes, sociólogo y becario doctoral de Conicet, “esta tendencia es más frecuente en ellas porque sigue operando una masculinidad hegemónica que no se permite experimentar con otros varones”. También subraya que hay un sesgo de clase: es más frecuente en chicas de poblaciones urbanas, de clase media y media alta. Otro rasgo generacional es el rechazo a las categorías sexuales tradicionalmente conocidas. Los millennials asumen que el deseo está en permanente mutación, detestan rótulos como gay o bisexual, prefieren hablar de hetero-flexibilidad o bi-curiosidad.



“Ni chicos, ni chicas, personas.” “Soy artista y muchas veces salgo a escena vestido de mujer. En la calle uso un look más ambiguo. Si me tuviera que clasificar la etiqueta ‘puto’ tiene mucho que ver con cómo actúo en la vida, pero no necesariamente con mi sexualidad. No es que me atraen chicos o chicas, me atraen ciertas personas. Me considero un machista en deconstrucción y vivo mi sexualidad de una forma que para la mayoría es desconcertante. Mis amigos ya están acostumbrados: a veces voy a jugar al fútbol con los labios y las uñas pintadas. Para mis padres fue un poco incómodo cuando empecé a salir así vestido a la calle, pero flashean un poco con que soy artista y que en mi ámbito está más permitido. Incluso en mi propia generación hay muchos prejuicios, los que viven con más libertad son los de menos de veinte años. Mucha gente de mi edad todavía tiene un lenguaje muy machista, de cancha. He vivido escenas violentas en espacios públicos por la homofobia que todavía hay en nuestra sociedad. Cuesta mucho que la gente entienda que existen otras formas de vivir la sexualidad.” (Nahuel, músico, 26 años) En el espíritu de toda generación está la ruptura de los cánones de sus predecesores. El desafío al tradicional sistema de género binario hombre-mujer es una de las banderas que levantan algunos de estos jóvenes que inscriben en sus cuerpos una auténtica declaración política. “Cuando el género no se define biológicamente sino como un sentir que puede manifestarse en la vestimenta, en la expresión, en la forma de describirse o en la neutralidad absoluta puede fluir y migrar. Gracias a la enorme cantidad de información que encuentran en las redes y la aparición de celebridades con género fluidos, los millennials se sienten mucho más cómodos al momento de expresar su género. Los cambios pueden ser transitorios o permanentes e ir modificando su orientación o preferencia sexual”, explica la sexóloga Viviana Caruso.

“No siento deseo por nadie.” “Me divierte maquillarme, usar la ropa de mi abuela, imitar los looks de Beyoncé o hacerme la diva. Cuando hablo de mí, o posteo algo sobre mí mismo, alterno entre el género masculino y femenino, ninguno me identifica totalmente y también es una forma de quitarle importancia al tema. Vivo en el conurbano y todo es muy violento cuando salgo con pollera o maquillaje, hay mucho patoteo, siento el desprecio. Incluso noto que hay gente que hasta me tiene miedo. Por eso hay etapas en que me recluyo. Cuando me preguntan digo que soy gay, pero en realidad hoy me considero asexual. Puedo apreciar la belleza de las personas, pero no siento deseo por nadie. En mi infancia era hiper hétero, después estuve con muchos chabones y ahora, nada. No soy sectario, ni juzgo a los que tienen otras elecciones, los sentimientos son más complejos de lo que se cree. A la gente asexual que no se quiere conectar con alguien amorosamente, se le dice ‘frígida’ o ‘histérica’. Y no está mal no tener ganas de coger. Para mí la sexualidad es transitoria porque se va modificando con el tiempo.” (Nehuén, actor, 20 años) En una sociedad hipersexualizada, en que se transmiten imperativos de rendimiento y patrones de conducta predeterminados, autodefinirse como asexual puede ser la declaración más transgresora de todas. “Personas con un limitado o nulo deseo sexual han existido siempre, la diferencia es que ahora se constató que la asexualidad existe. Hay un estudio que confirma que el 1% de los británicos no siente atracción sexual hacia ninguna persona. Y esto no es un trastorno, no se trata de ninguna manera”, aclara la sexóloga Viviana Caruso. Entre quienes experimentan ausencia de impulsos sexuales, están los que sienten atracción romántica, pero no sexual, y los que no sienten ninguna de las dos.

Heterorromanticos, homorromanticos o birrománticos, así se definen algunas personas asexuales según hacia quien se sienten atraídos. Una segmentación insospechada para generaciones anteriores. Es que es sabido que la era de los millennials es también la de la información, que les permite vivir con más libertad y autoconocimiento. Se trata de una ventaja comparativa invalorable. La estigmatización por parte de una sociedad que tarda mucho más que ellos en digerir los cambios será un desafío pendiente para sus sucesores: los menores de 18 años que forman parte de la flamante generación de los centennials.

Fuente: clarin

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