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Terremoto de México, 1985: 'Monchito', el rescate del niño que nunca fue

 

(Imagen:msn)

Cada 19 de septiembre, los residentes de Ciudad de México salen a las calles. En homenaje. El 19 de septiembre de 2017, a las 11:00 de la mañana sonaba la alerta sísmica en el sistema en los altavoces de la capital, y los habitantes del antiguo DF salían, se congregaban en el centro de las grandes avenidas, alejados lo máximo posible de los edificios. El simulacro de este 19 de septiembre era especial: se conmemoraban 32 años del terremoto de 1985, el más devastador de la historia mexicana.

Quizás por el hecho de que muchos habían salido a las calles, estaban preparados, después de haber sido paríticipes de los protocolos de desalojo y repliegue establecidas por las autoridades, la cifra de muertos no ha sido tan grande. Aun así, más de 200 vidas se ha llevado el último temblor de México. Mientras el suelo se movía, muchos recordaban aquel seísmo, con epicentro en Lázaro Cárdenas, en el estado de Michoacán, que a las 7:00 de la mañana hacía temblar el suelo de todo el sur, centro y oeste del país.

En aquella ocasión también la capital, Ciudad de México, fue la gran afectada: el balance de muertos nunca llegó a cerrarse: el Gobierno, entonces presidido por Miguel de la Madrid, cifró las víctimas mortales entre 6.000 y 7.000 personas. Sin embargo, numerosas investigaciones realizadas años después, elevan este balance hasta los 10.000 muertos. El estadio de béisbol del Seguro Social se convirtió en una auténtica fosa común: las autoridades utilizaron estas instalaciones para realizar las labores forenses. Y entre todo este caos surgió la historia de 'Monchito'.

El 2 de octubre, trece días después del gran temblor, un hombre de nombre Mauricio grita: "¡Mi hijo, Luis Ramón Nafarrete Maldonado, vive! ¡Es un milagro de Dios!". Desde la delegación de Venustiano Carranza, ubicada en la zona centro este de Ciudad de México, comienza la movilización de efectivos. El pequeño Luis Ramón, 'Monchito', de nueve años, y su abuelo, habían quedado sepultados bajo uno de los edificios que se había desplomado.

Un presunto "código de golpes" les dio el aviso. Cuentan que tras escuchar ruidos, le dijeron a aquél que fuera que estuviera allí abajo: "Da golpes si estás vivo". Y se oyó un golpe. "Da un golpe si eres adulto, y dos si eres menor". Y sonaron dos. Era 'Monchito'.


Cruz Roja de México, equipos de rescate procedentes de todo el mundo, bomberos y voluntarios se unen para buscar al pequeño. "¡Oímos ruidos!", defiende el padre. Hasta el mismo Plácido Domingo se acerca al lugar —el tenor español participó en las labores de rescate de víctimas, algo que, asegura, le afectó "profundamente"—. Los 'Topos', un equipo de rescatistas que nació, precisamente, en este terremoto, cavan tres túneles, avanzan, trabajan, sudan y buscan.

Mientras la prensa nacional e internacional se hace eco de la historia de 'Monchito', varios portavoces, todos desde la extraoficialidad, aesguran que el niño se comunica con el exterior desde la oscuridad de los escombros. "El niño está vivo", dice un médico de los servicios médicos del entonces DF, según un testimonio recogido en el libro 'No sin nosotros: los días del terremoto (1985-2005)', de Carlos Monsiváis. Periodistas y fotógrafos se agolpan, hora tras hora y día tras día, para tratar de plasmar el momento del rescate, que no parece llegar.

La prensa recoge el rescate. Y los rescatistas llegan al fondo: el 9 de octubre recuperan un cuerpo, pero corresponde a Luis Maldonado, el abuelo del niño. Y aunque los trabajos de desescombro continúan, un ingeniero argentino, Carlos Marbrán, dice: "No teníamos la certeza de la vida y no tenemos la certeza de la muerte". Es la falta de datos como "olor" o presencia de "moscas" lo que hace que Marbrán descarte no sólo que no haya vida, sino que no la hubo en ningún momento. Uno de los jefes de los equipos de rescate, Gustavo Gómez, certifica esta postura. Y el padre de 'Monchito', enfurecido, arremete contra el ingeniero. "Lo único que se está haciendo es retirar ruinas. Esto es un caos. De esta forma no se puede encontrar a mi niño", dijo entonces, según las declaraciones recogidas por el diario 'ABC'.

Se pone fin al rescate y nadie sabe de la vida ni de la muerte de 'Monchito'. Es un periodista del diario 'La Jornada' el que cuenta una primera versión, que muchos mexicanos ya dan por cierta: 'Monchito' nunca existió, o si existió no se sabe donde murió, pero el cuarto donde aseguraba que estaba el pequeño albergaba, entre otras cosas, una caja fuerte con millones de pesos.

El día después de encontrar el cuerpo del abuelo se llega finalmente al habitáculo. "Sólo aparece una caja de caudales con 12 millones de pesos, reclamada por la familia del menor y que resulta propiedad del dueño de 'Telas El Perico', establecimiento que se derrumbó junto a los de la vecindad". El ingeniero en cuestión, indignado por haber sido criticado por el señor Nafarrete, asegura que desde el principio defendió que no había vida entre los escombros. "Jamás hubo aquí el famoso último sobreviviente. Tampoco encontramos el cuerpo de 'Monchito'. Ahora sí, creo que todo fue una farsa". Y cuenta Monsiváis en su obra que el padre del presunto 'Monchito' abandonó entonces la ciudad.

(Fuente:Imagen)

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